jueves, 10 de mayo de 2018

Sepia
Ella va caminando en color sepia.
Le salen algunas cosas bien, la felicitan, pero no puede confesarle a todos que no siente nada cuando hace esas cosas tan bellas.
Con alguna ayuda para esas trabas que adquirió hace poco y algo de talento disimula que no hay nada dentro suyo más que preguntas e incertidumbre, pero lo disimula bien, la aplauden metaforicamente hablando y no se dan cuenta, que emociona, pero ella no se emociona, ya no. Ya no mira dónde tiene que mirar porque vive mirando su baston , ese que le da seguridad.
Antes era más libre y se movía con mucha expresion, ahora ya no quiere que la abracen.
Solo el dinero necesario podría hacerla moverse, dinero, comida, casa, pero nada de emoción.
Ella se quedó en color sepia y todos sus recuerdos también, algunos los empieza a olvidar, algunos prefiere pensar que nunca pasaron.
La entretienen las cosas donde no hay que pensar, la vedette de moda y la guerra de modelos.
Tiene la risa fácil porque dicen que es buena actriz, pero ya no se emociona, ya no siente piel de gallina.
Solo quiere seguir sepia, ganar dinero haciendo poco y que nadie la saque de su mundo de fantasía, donde se instaló definitivamente.
Sin colores, sin riesgos, sin satisfacción, sin risa, sin llanto, soñando con que esta vida sepia sin desafíos la salvará de sentir dolor.